16 marzo 2007

LIMITES DEL NETWORKING

En los últimos años del siglo XX y lo que va corriendo del actual siglo XXI hemos podido apreciar una revolución en las comunicaciones.
Revoluciones fantásticas son los teléfonos celulares, ya que su masificación va permitiendo que cada uno de los usuarios podamos comunicarnos con otra persona en forma inmediata, ya sea con un llamado telefónico o un mensaje de texto.

Algo similar, aunque un poco más tosco, es el caso de las comunicaciones por mail. Si bien tiene una masificación distinta a los teléfonos celulares, la comunicación asíncrona de internet ha permitido un alcance de nuestra comunicación superior al que existía hace apenas una década. Basta sentarse frente a un computador unos minutos, escribir unas líneas, enviar un mail, y un conocido nuestro, en cualquier lugar del mundo, leerá lo que acabamos de escribir, reemplazando una carta o un memo o incluso una llamada telefónica.

Estas novedades tecnológicas van creando una red de contactos para cada persona, que alcanzará un tamaño límite conforme el tiempo que cada uno dedique a administrar esa red.
Hoy, nuestro ámbito de acción personal ya no se limita a la gente que vemos personalmente sino a cualquier a quien tengamos acceso por alguno de estos nuevos medios de comunicación.
Hay una clara condicionante. No es mayor nuestra posibilidad de comunicación, sino que es mayor el radio de alcance. Si bien puedo escribir un mail y enviarlo al otro lado del mundo, el tiempo que he dedicado a ello ya no puedo utilizarlo para conversar con mi amigo o llamar por teléfono a un cliente.
Si bien estos nuevos canales existen y están disponibles, el hacer de ellos un medio efectivo para el logro de fines concretos es un aún un desafío.
Como ejemplo podemos citar el spam o el telemarketing, comunicaciones estas que rápidamente saturan nuestra capacidad de prestarle atención.

Los nuevos canales de comunicación no son más efectivos por ser masivos, y su efectividad real puede ser menor a una llamada telefónica o a una conversación personal.

En resumen se puede afirmar que el hecho de poder tener una más amplia red "virtual", no conduce de por sí a un mejor networking. Y esto es aplicable a las ventas, a la educación, al marketing y a otras formas sociales de comunicación.

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