TRABAJO COLABORATIVO - EQUIPO DE DOS PERSONAS
Cuando vemos jugar un partido de tenis “single”, cada jugador está jugando sólo contra su contrincante. No precisa de la colaboración de nadie para jugar.
Igual trabajo hace por ejemplo mi dentista mientras estoy en su sillón, o el abogado que atiende a un cliente. Para realizar sus trabajos no necesitan del trabajo colaborativo, sino que son actores individuales. Los logros son propios y los fracasos también.
Al jugar dobles en tenis, no solamente cuentan la capacidad individual de los jugadores, sino cómo cada uno de los jugadores COLABORA con el juego del otro, cuánto ayuda a disimular los defectos del compañero, y a explotar sus virtudes.
La potencia del equipo dependerá de las habilidades individuales, como también de cuánto armonizan en el juego conjunto la pareja de jugadores, cuánto se complementen uno con el otro, cuánto uno puede descansar en las fortalezas del otro.
En sus primeros partidos, si hay buena “química”, la pareja hablará bastante, irá creando acuerdos. Cada uno irá aprendiendo qué esperar del otro y serán un EQUIPO,
Con el pasar del tiempo conseguirán mejorar su desempeño, hasta tener una “performance” estable como equipo. Participarán en torneos, algunas veces ganarán y otras perderán frente a mejores parejas.
Por el contrario, si la pareja de jugadores no se entiende, pueden seguir jugando dobles, pero su juego será mediocre, limitado a las capacidades individuales y a un bajo rendimiento del conjunto. Esto producirá desencuentros en los integrantes.
Con el tiempo, seguramente no jugarán más como pareja.
En otro ejemplo, la pareja de hombre y mujer, como sistema de dos integrantes serán como familia lo que obtengan como rendimiento conjunto en base al trabajo colaborativo. O bien con el pasar de los años cada uno seguirá su propio camino.
El principal “partido” que tiene que jugar la pareja hombre-mujer es la llegada de los hijos. Y se juega todos los días, desde que los hijos son concebidos, como cualquier padre o madre sabe.
Ahora, esta analogía sirve en el mundo de los negocios para ver cómo funcionan los sistemas de a dos.
Un buen socio en un proyecto es similar a un partner de tenis, y a un integrante del sistema familia. Al referirme a socio, abarco cualquier persona con la que yo deba funcionar en un SISTEMA DE DOS, donde me debo ocupar de cubrir sus defectos y esperar que cubra los míos. Donde mis potencialidades deben ser explotadas por el otro, y yo debo saber que cuento con las suyas para enfrentar los desafíos.
En los primeros años debemos hablar mucho para entendernos, y con el tiempo lograremos tener un rendimiento estable.
En mi opinión, cuando tenemos un buen partner de tenis, una buena pareja o un buen socio, tenemos una parte importante del camino propio recorrido.
Cuando vemos jugar un partido de tenis “single”, cada jugador está jugando sólo contra su contrincante. No precisa de la colaboración de nadie para jugar.
Igual trabajo hace por ejemplo mi dentista mientras estoy en su sillón, o el abogado que atiende a un cliente. Para realizar sus trabajos no necesitan del trabajo colaborativo, sino que son actores individuales. Los logros son propios y los fracasos también.
Al jugar dobles en tenis, no solamente cuentan la capacidad individual de los jugadores, sino cómo cada uno de los jugadores COLABORA con el juego del otro, cuánto ayuda a disimular los defectos del compañero, y a explotar sus virtudes.
La potencia del equipo dependerá de las habilidades individuales, como también de cuánto armonizan en el juego conjunto la pareja de jugadores, cuánto se complementen uno con el otro, cuánto uno puede descansar en las fortalezas del otro.
En sus primeros partidos, si hay buena “química”, la pareja hablará bastante, irá creando acuerdos. Cada uno irá aprendiendo qué esperar del otro y serán un EQUIPO,
Con el pasar del tiempo conseguirán mejorar su desempeño, hasta tener una “performance” estable como equipo. Participarán en torneos, algunas veces ganarán y otras perderán frente a mejores parejas.
Por el contrario, si la pareja de jugadores no se entiende, pueden seguir jugando dobles, pero su juego será mediocre, limitado a las capacidades individuales y a un bajo rendimiento del conjunto. Esto producirá desencuentros en los integrantes.
Con el tiempo, seguramente no jugarán más como pareja.
En otro ejemplo, la pareja de hombre y mujer, como sistema de dos integrantes serán como familia lo que obtengan como rendimiento conjunto en base al trabajo colaborativo. O bien con el pasar de los años cada uno seguirá su propio camino.
El principal “partido” que tiene que jugar la pareja hombre-mujer es la llegada de los hijos. Y se juega todos los días, desde que los hijos son concebidos, como cualquier padre o madre sabe.
Ahora, esta analogía sirve en el mundo de los negocios para ver cómo funcionan los sistemas de a dos.
Un buen socio en un proyecto es similar a un partner de tenis, y a un integrante del sistema familia. Al referirme a socio, abarco cualquier persona con la que yo deba funcionar en un SISTEMA DE DOS, donde me debo ocupar de cubrir sus defectos y esperar que cubra los míos. Donde mis potencialidades deben ser explotadas por el otro, y yo debo saber que cuento con las suyas para enfrentar los desafíos.
En los primeros años debemos hablar mucho para entendernos, y con el tiempo lograremos tener un rendimiento estable.
En mi opinión, cuando tenemos un buen partner de tenis, una buena pareja o un buen socio, tenemos una parte importante del camino propio recorrido.
En el mundo de los negocios, al igual que en la familia, un “sistema de dos”, es el primer paso para cualquier construcción mayor.
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